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Celebraciones |
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El ser humano es un animal social (al igual que el cerdito vividor de la izquierda) y, por tal motivo, suele ser muy aficionado a los actos multitudinarios o, en su defecto, a las reuniones de amigos y conocidos.
En los grupos de amigos de la misma clase social, el estar celebrando cumpleaños cada dos por tres es algo muy común. Hay gente que tiene un poder de convocatoria extraordinario, a pesar de ser unos gilipollas integrales, y pueden comprobar cómo muchos otros acuden a su cita y le traen regalos. En cambio, otros, más humildes, no son capaces de convocar a más de cuatro o cinco personas. Yo he llegado a asistir a un cumpleaños con sólo dos invitados y he oído hablar de alguna despedida de soltero con dos únicos asistentes: el novio y el cuñado.
Aunque, la verdad es que la falsedad no está presente únicamente en los cumpleaños y en los entierros, sino en todas las celebraciones: homenajes, bodas, bautizos, comuniones, entrega de premios, guateques, etc. Es curioso ver cómo, en el transcurso de alguna fiesta hay mucha gente pendiente de las insulsas tonterías que hacen los líderes del grupo. |