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Ciclistas urbanos |
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:: 28 de noviembre de 2008 Antes, cuando
alguien iba en bicicleta a
trabajar la gente automáticamente pensaba que tenía que recurrir a los
pedales
y a las dos ruedas por no tener dinero
para comprar un coche o, lo que es lo mismo, que pertenecía a la plebe.
Ahora
parece que montar en bici sea un síntoma de distinción, sobre todo
cuando los
aficionados al cicloturismo van vestidos con las últimas tendencias de
la moda
deportiva y equipados con las mayores mariconadas encontradas en las
tiendas de
deporte. ¿Perdón? ¿Me estás diciendo que sólo con ser un amateur de la bicicleta te conviertes en alguien distinguido? Pues
parece ser que sí,
si no cómo se entiende el comportamiento gamberro y prepotente de
muchos de los
ciclistas que invaden nuestras ciudades. Y no hablo, como es habitual,
de una
actitud incívica porque quedaría demasiado fino para referirse a esos
impresentables terroristas del manillar. Tiene su guasa
que unos individuos que
presumen de ecologistas y de deportistas se marquen sus sprints
(al estilo Óscar Freire, pero en perdedor) por mitad de las
aceras de las ciudades, al margen de que por ellas haya o no haya
viandantes.
Si hacen eso, es porque piensan que tienen preferencia en todo momento
y que
son los peatones los que les tienen que ceder el paso a ellos, no vaya
a ser
que después de parar un momento la bicicleta no les arranque. En caminos
comunes para ciclistas y
peatones, con preferencia para estos últimos, que los hay, he visto
cómo, si
vas andando, los ciclistas que vienen hacia ti se acercan flechados y
esperan
en plan quinqui al último momento para esquivarte. Evidentemente, eso
lo hacen
los dos o tres primeros porque los siguientes ya captan tu mirada de desaprobación y se
desvían unos metros antes del probable lugar del ecológico atropello.
Por
cierto, se me había olvidado decir que a mí me ha pasado esto andando
por mi
derecha, con lo cual es fácil deducir que todos estos mamarrachos
circulaban
por su izquierda (y no estaba en el Reino Unido). Es curioso el
empeño que tiene
gran parte de ellos por transitar por zonas céntricas. Debe ser que las
ganas
que tienen de exhibirse, de que los demás los vean pedaleando y
estrenando
modelito supere a su interés por hacer deporte en condiciones. De la
misma
manera que cogen el metro para ir a molestar a las aceras del centro de
la
ciudad, porque no creo que todos ellos sean de la zona, pueden
desplazarse para
hacer uso de un carril bici en condiciones, si es que los que hay por
las inmediaciones
no son de su agrado. Una cosa sería que una
pandilla de
adolescentes inadaptados e inmaduros no tenga mejor cosa que hacer que
incordiar con la bici por la calle, que también estaría mal, pero que
adultos,
en muchas ocasiones de treinta o de cuarenta y picos tacos largos,
jueguen a
ser Dios con la bicicletita es realmente patético. |
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