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¿Por qué los conocidos
acaban convirtiéndose en desconocidos?, pues porque quien es aficionado a hacer
lo que describo a continuación termina volviéndose insoportable y ya se sabe: es
mejor estar sólo que mal acompañado.
Llevar siempre la
contraria.
No sé si os ha pasado que, después de
haber estado hablando un buen rato con alguien, éste os ha corregido todo
cuanto habéis dicho. A mí
sí que me ha ocurrido y me he preguntado a mí mismo: ¿acaso no he dicho nada
acertado durante esta última hora o, por el contrario, estoy delante de
un genio con una inteligencia infinitamente superior a la mía y tengo la
inmensa suerte de que me dirija la palabra?.
No acudir a las
citas.
A las excusas, con
las que se suelen defender los indeseables que tienen esta costumbre, dedico una reflexión en esta página.
Uno de ellos, cada vez que me ve, me dice: llámame un día y quedamos para
tomar algo. Y yo siempre le contesto: de acuerdo, ya te
llamaré.
Aliviar la envidia
a base de comentarios sutiles y malintencionados.
Es una técnica practicada por individuos amargados que
pretenden amargar a los demás, pero sin admitirlo en ningún momento, puesto que
son aficionados a tirar
la piedra y esconder la mano.
Interrumpir
continuamente.
Lo hace la gente a la que no le
importa, en absoluto, lo que le cuenten los demás, pero los demás sí que tienen que aguantar
sus estúpidas charlas.
Aprovechar cualquier
ocasión para recriminar a otra persona de una manera totalmente grosera (como
si fuera el jefe).
En su defensa siempre
dicen: es mi manera de hablar.
Ser un comodón.
Recuerdo los tiempos en
los que siempre había que ir a casa de alguno a buscarle con el coche y,
por supuesto, después de la juerga había que dejarle otra vez en su casa (sano
y salvo). Lo
mejor del caso es que, comodones de esa calaña, no sólo no agradecen el gesto, sino que además
exigen.
No hacer caso a
alguien según quién esté delante.
Esto a mí me ha ocurrido
yendo de juerga. He ido con algún personaje (ahora non grato) a algún local de
moda, en mi coche, y una vez allí ya no me ha vuelto a dirigir la palabra en
toda la noche. No es extraño, siempre es bueno relacionarse con gente VIP,
aunque, hay que decir que, la mayoría de veces, más bien es gente BPYC
(Borrachos, Porreros Y Cocainómanos).
Conocer a mucha gente,
pero pedir siempre los favores al mismo.
Extraño comportamiento,
¿a qué será debido?.
Preguntar lo que no es
de la incumbencia de uno.
Poco hay que explicar
sobre esto.
Ser un chivato.
Hay individuos a los que no se
les puede contar nada, porque lo pregonarán a los cuatro vientos.
Ser un chivato
mentiroso
Peligrosa variante del
caso anterior. El chivato mentiroso contará todo lo que le has dicho, pero
deformándolo.
Quejarse de todo.
Como habéis podido
comprobar, yo estaría en este grupo.
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