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Debates políticos televisivos |
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:: 22 de noviembre de 2008 En los últimos
años han proliferado en la tele, fruto de la pluralidad ideológica
existente en
el país, los debates y las tertulias políticas. La diferencia
fundamental entre
ambas modalidades televisivas es que en los debates los participantes
tienen
diferentes tendencias políticas y por eso discuten, mientras que en las
tertulias todos son del mismo partido, o poco les falta, y por eso hay
mejor
rollo. Evidentemente, nos vamos a centrar en los debates. Lo primero que
llama la atención del televidente son los modos empleados. La mayoría
de los
polemistas acostumbran, a la vez que presumen de tolerancia,
democracia,
solidaridad y rollito del guay, a gritar y a interrumpir a los demás. Y
tanto
va el cántaro a la fuente, que de vez en cuando hay unos piques entre
ellos que
rozan lo barriobajero. Vamos, que no parece que hayan ido a colegios de
pago,
como es el caso de prácticamente todos ellos. Otro pequeño
detalle es el bipartidismo
existente en el
debate televisivo español. Sociatas y peperos ocupan la mayor parte de
los
sillones en este tipo de programas y, a pesar de todo lo que sueltan
por la
boca, muchos de ellos niegan rotundamente afiliación o simpatía por
cualquier
partido, especialmente cuando llama algún espectador diciendo cosas
como: se nota que tu jefe te envía cada
mañana un
fax con todo lo que tienes que decir. En determinadas
cadenas autonómicas también existe una marcada bipolaridad, pero
consistente en
poner a discutir a unos cuantos nacionalistas contra uno o dos
antinacionalistas o, si lo prefieren porque queda más eufemístico,
contra uno o
dos no nacionalistas. Pensando en
positivo, si los debates políticos tienen audiencia, es porque hay
gente que
tiene inquietudes políticas, hecho positivísimo para el país. Aunque no sé si lo que
realmente le interesa a
la plebe es eso o es el circo que montan una buena parte de los
entendidos en la materia. |
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