Vuelta a Conductas sociales 
 Escándalos

 

 




 

 

:: 1 de marzo de 2009

Parece ser que de vez en cuando alguien la lía buena. Durante varios días todo el mundo habla indignado del mismo tema en los medios de comunicación, en la calle y en los debates carajilleros de los bares. La gente está concienciada con el asunto, se queja, se mueve, aporta soluciones, pide la cabeza de alguno... Entonces puede afirmarse con rotundidad que se ha producido un escándalo... y de los gordos.

Esos pollos que se montan cada cierto tiempo pueden estar muy justificados o pueden ser la consecuencia de una auténtica gilipollez. De hecho, las masas populares suelen escandalizarse mucho más por un comentario políticamente incorrecto de un gobernante (que, para colmo, acostumbra a reflejar el sentir de los propios ofendidos) que por su destructiva, choriza y pésima gestión.

Tirando por ese lado, escándalos podría haber para dar y tomar, pero como la mayoría de la población ve tan normales determinadas aberraciones y éstas sólo indignan a unos cuantos, la cosa quedará en el olvido. Así que algunos pueden seguir haciendo de las suyas, que no pasará absolutamente nada porque probablemente el populacho estará más preocupado por la última fantasmada salida de la boca de un entrenador de fútbol charlatán en una rueda de prensa que, por ejemplo, por la generosa aportación de dinero público a unos tiburones de las finanzas que han estado varios años vendiendo humo al personal (por decirlo de una manera suave).

Si la mayoría de la población de un país pusiera el grito en el cielo por las frecuentes sinvergonzonerías de sus politicuchos y el resto de sus personajes influyentes, en lugar de reírles las gracias, otro gallo cantaría. 


 
 

    www.lisadamus.com