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Una etapa
autodestructiva es un determinado período de tiempo en el que un
individuo, consciente o inconscientemente, triste o alegremente, pero
siempre voluntariamente (válgame la rima), actúa de manera perjudicial
para su salud (ya sea física o mental).

Jim Morrison en su decadencia
Hecha la introducción,
yo dividiría a los modernos autodestructores en dos grandes grupos.
1. Ancha es Castilla
En la mayoría de casos el perdulario sujeto oculta sus frustraciones y
su baja autoestima bajo una máscara de alegría y desparpajo, viviendo el
presente sin ninguna preocupación aparente; tanto que casi no para en
casa y se dedica a consumir drogas y alcohol de manera incontrolada.
Por descontado, estos pollos son de la opinión de que estas cosas ni
enganchan ni son malas para la salud e invitan a muchos amigos suyos
a que las prueben para que, de esta manera, se conviertan en gente
divertida.

A diario mucha gente intenta imitar a
Boris Yeltsin
2. El mundo es una
"eme" y vivir es un asco
Otros viciosos individuos, algo más pesimistas, se deprimen por diversos
motivos y caen dentro de un metafórico, oscuro y profundo pozo, que
consiste en practicar el suicidio lento, la muerte sin prisas... la
decadencia mental y física, en definitiva. Es cuando les da por cerrar
bares entre semana, en compañía de cuatro o cinco borrachos como ellos;
o cuando se relacionan con gente que se naricea y toma pastillas (de esas
que no ha recetado el médico); o cuando, hartos del Monopoly y del
Trivial, gastan todo su dinero apostando en las carreras de caballos o
jugando al bingo. Por descontado, los hay que tienen todos estos
vicios juntos y muchos más.

Julio amaba las pastillas
rojas, verdes y amarillas
lo encontraron frío dentro de la farmacia
Pero que quede clara
una cosa: estas pobres ovejas descarriadas no son como los anteriores
(hablo del simpático colectivo "Ancha es Castilla"), están
profundamente amargados y tienen ganas de morirse, aunque no sea de golpe. Sin
embargo no todos acaban mal, algunos superan la crisis gracias a la fe en
el Señor y terminan siendo prestigiosos telepredicadores, que dedican su
vida a transmitir la palabra de Jesús (ojo, que esto no me lo invento).

¡Nunca me pidas que deje de beber!
Anécdota
No sé por qué motivo, un conocido mío llamado Jaime vivió y
superó una etapa de autodestrucción moderada (sólo 2 grados en la
escala Morrison). Para documentarme sobre el asunto pedí ayuda, vía
correo eléctrico, a un antiguo compañero de pupitre de Jaimito y
ésta fue la explicación que recibí.
Pues no recuerdo muy
bien esa época, debe ser el Alzheimer. En su etapa
hippie se dejó barba, vestía de forma muy, tal vez demasiado, informal y
desaliñada. En vez de zapatos usaba mucho sandalias de piel, de esas que
usa mucha gente en verano últimamente, y que antes sólo se ponían la
gente más mayor (fue un visionario). El uso de las sandalias le permitía
poder hurgar con los dedos de las manos entre los dedos de los "pieses"
y formar ciertas pelotillas negras. También usaba unos pantalones que se
llevaban hace tiempo, eran parecidos a los chándales de colorines que
llevaban muchos practicantes del culturismo, no se como describirlos o si
tienen algún nombre particular. Al no tener cinturón ni cremallera, era
costumbre en él el meterse las manos en la zona genital para
"rascarse", algunas veces daba la mano a la gente para saludar
habiendo estado tocándose sus partes un rato antes. En cuanto a vicios
creo que por esa época le dio por fumar puros
"Rosli" (no se como se escribe) y beber muchos cortados.
En aquella época Jaime
solía quejarse amargamente de que cuando
era pequeño tenía que llevar alpargatas, mientras que todos los niños
llevaban J'Hayber . Tal vez fue
ése el motivo de su etapa de rebeldía autodestructiva y hippie.
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1-3-03
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