No sé qué es esto

Fotografía Digital


 

Con la aparición de las cámaras digitales, las parejitas viciosas ya no tienen necesidad de llevar a revelar el carrete de su última aventura de alcoba a Fotos Lacuesta, Profesionales desde 1945. Vane y Fulgen ahora cuentan con la posibilidad de hacerse infinidad de obscenas fotos, borrar aquéllas que no gusten, guardarlas en el ordenador (sin necesidad de revelar un carrete y usar un escáner), grabarlas en un CD, publicarlas en Internet nada más hacerlas... en fin, muchas cosas.


Vane es la del jersey verde y los pantalones rojos

Este tipo de cámaras fotográficas han sido un gran éxito en el mercado. Quién sabe si por su gran versatilidad o por contener la palabra mágica "digital", tan pronunciada como desconocida y que tan bien queda cuando se dice en público. Es por ello que las cámaras que usan carrete (como la Nikon F50) son llamadas ahora por los enterados "cámaras analógicas". En una página del manual de instrucciones de la F50 se puede leer que el microordenador de la cámara elige automáticamente la combinación de obturación y diafragmado necesaria para conseguir una exposición correcta en cada paso. Si nos fijamos en la palabra remarcada, no parece que el  sistema pueda ser demasiado analógico. Aparte de esto, he visto regalar  en los supermercados, por la compra de dos champús anticaspa, "cámaras analógicas" que no necesitan pilas para hacer fotos, y...  si no usan electricidad, me pregunto yo cómo leches pueden ser analógicas. Vaya, no he explicado qué significan estos dos famosos términos, aunque, si alguien quiere saberlo,  puede preguntármelo.

Nikon F50
Cámara Nikon F50

Al margen de estas reflexiones técnicas, algunas de las familias más avanzadas, tecnológicamente hablando, están sustituyendo el clásico álbum de fotos por el CD (un objeto ligero, plano y redondo donde caben una enorme cantidad de inmortalizados momentos felices, tales como los del viaje a Costa Rica de nuestros repelentes vecinos del segundo).  Esta forma de guardar fotos es muy práctica (nadie lo duda), pero obliga a sus usuarios a estar pendientes de que su lectura sea factible a lo largo de los años; ¿quién puede asegurar que estos CD puedan ser leídos dentro de tres décadas?. Por contra, una fotografía impresa en un papel podrá ser vista al cabo de muchísimo tiempo. Algo parecido, aunque no igual, está pasando con la información publicada en Internet;  el interesante contenido de muchas páginas suele acabar destruyéndose cuando sus responsables abandonan las mismas. Hoy en día, parece ser que no tengan demasiada importancia esos documentos perdidos, pero, ¿y dentro de medio siglo?.


Asunción Somosaguas se pasa el día habando
sin parar de sus dos hijos, por ello se ha
fotografiado digitalmente con ellos

 

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22-9-03