No sé qué es esto

Fútbol


 

En un pasado no muy lejano, muchas tardes de domingo, recuerdo haber visto al típico ciudadano medio ibérico pasear con su mujer y sus hijos, al tiempo que escuchaba muy atento (con un pequeño aparato receptor de radio en una mano) las amenas crónicas radiofónicas de esas gloriosas jornadas futbolísticas, con las que la liga española todavía nos sigue obsequiando. Aquella noble práctica (que creo aún vigente) no era ajena al resto de paseantes, puesto que frecuentemente otros ociosos padres de familia interrumpían, por un momento, su dominical y vespertino paseo para preguntarle por el resultado de los partidos en juego.

David Beckham, supongo

Woody Allen (o, mejor dicho,  el personaje que interpretaba en una de sus películas) argumentaba que la natación no es un  deporte porque no se juega con pelota. Sin embargo, el fútbol no sólo cumple este importante requisito, sino que, además, consigue que en muchos países algunos de sus aficionados no muestren el más mínimo interés por otras bellas disciplinas deportivas.

Ronaldinho

Conociendo la anterior circunstancia, no es extraño que los medios de comunicación se empeñen en hablar continuamente de fútbol, aunque no haya partido. ¿Y cómo lo hacen?. Muy fácil, se dedican a cotillear sobre los futbolistas; da igual que se esté celebrando el campeonato del mundo de atletismo o las olimpiadas de invierno, siempre habrá un hueco para decir que un determinado jugador no está a gusto en su club o que los jugadores del Real Madrid han estado firmando autógrafos después de un entrenamiento. No obstante, el acabóse tiene lugar cuando, en las noticias balompédicas, ni siquiera aparecen los futbolistas, pero sí sus directivos (algunos de los cuales, para colmo, son sujetos barrigones, trajeados y que no han practicado deporte en su vida). Y, como parece que la opinión deportiva cuenta más que el deporte en sí, los responsables televisivos no tienen ningún reparo en interrumpir, después de cada gol (qué pesados), los resúmenes de los encuentros sólo para ver qué dice el futbolista que ha marcado el tanto, su entrenador o su presidente.


La filosofía deportiva del Flaco Menotti es poderosa

Entre los aficionados, por su parte, hay quien presume de ser un gran deportista, pero, incomprensiblemente, también hay quien lo hace de ser el más fanático seguidor de un equipo. ¿Qué mérito tiene eso?, yo también puedo comprarme una bufandita y una bocina y pregonar tonterías a los cuatro vientos. Y, ojo, que no estoy hablando de los violentos, que ésos son un caso aparte. 

Otro hecho llamativo, que quería destacar aquí, es que en numerosas series y películas, hechas en Estados Unidos, se suele ver a sus protagonistas jugar a fútbol (soccer, para ellos), cuando todos sabemos que allí éste no es uno de los deportes más populares. Como prueba evidente de lo forzado de la situación, sólo tenemos que fijamos un poco en los actores que disputan esos poco creíbles partidillos para darnos cuenta de que no tienen ni pajolera idea de cómo se juega (tal vez el día del rodaje supieron que la pelota no es cuadrada).

Roberto Carlos

Y, para que nadie piense que no me gusta este tan arraigado deporte (nada más lejos de la realidad), ahora mismo voy a criticar a buena parte de la gente que detesta el fútbol. ¿Pero por qué? (os debéis preguntar los pocos que leéis esto), pues porque parece que se sientan ofendidos cuando se les menciona el juego de las pataditas al balón, ya que aprovechan para decir muy serios:  a mí no me gusta el fútbol. Pero ese esnobismo deportivo no termina ahí, aparte de esa actitud ligeramente antipática, parecen asociar el odiar el balompié con el pensamiento independiente (algo parecido a ser budista y vegetariano al mismo tiempo). Asimismo, suelen justificar esa alternativa conducta afirmando, con voz de enterado, que no ven el fútbol porque juegan once millonarios contra once millonarios; y, como ya dije en otro artículo, siguiendo esa misma regla, también tendrían que vetar las películas de Hollywood, la música de los cantantes internacionales y otras tantas cosas por el estilo.

 

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6-9-03