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Guerra Psicológica |
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La guerra psicológica consiste en asustar al enemigo para reducir sus posibilidades de éxito en el combate. En la vida cotidiana muchos individuos practican con sus semejantes esta noble técnica milenaria. Sin ir más lejos, ¿quién no ha visto al típico funcionario holgazán incomodar con su antipática actitud a los usuarios a los que está obligado a atender?.
Desgraciadamente, hay mucha gente que se ve obligada a desempeñar un empleo que no es de su agrado
y parte de los que trabajan cara al público lo pagan con los clientes más educados, a los que consideran tontos
e intentan tratar como tales; pero paradójicamente sienten un profundo respeto por los usuarios más quejicosos. De todas formas, no hay que preocuparse
demasiado por esos lamentables profesionales del trato personal, puesto
que si se ponen
chulos, enseñándoles un poco los dientes les entra el miedo en el cuerpo y en
un abrir y cerrar de ojos dejan de ser unos perdonavidas. Todo esto está muy bien, pero la poca gente que haya
sido capaz de leerse este artículo hasta aquí se debe preguntar cómo se
combate a esta gentuza y, como esto no es ningún consejo personal, voy a dar
la recomendación más radical: ser más cabrón que ellos. Con una sonrisa en la
boca, con naturalidad y sin venir a cuento, se les puede decir cosas del estilo:
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artículo
retocado (22-3-03)
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