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Esnob: el que acoge toda clase de
novedades por admiración necia o para darse tono.
He comenzado esta
reflexión incluyendo la definición que el diccionario da del término
"esnob" porque en un primer momento quería hablar sobre
ellos, pero cierta persona me ha hecho dudar
sobre el significado exacto del término y por tal motivo he decidido
escribir acerca de los que yo llamo "hijos de su tiempo".
Cuando digo
"hijos de su tiempo" hago referencia a la gente que parece
no poseer la más mínima personalidad a la hora de definir sus gustos y
sus comportamientos, los cuales son impuestos por las modas o por las personas
que admiran; pero que por contra sí que tienen el carácter suficiente para decir a
otros cómo deben vestir, cómo deben peinarse, qué han de
comprar y cualquier otra cosa que se les pase por la cabeza.
Son tipejos que se creen con derecho a prohibirnos beber determinadas
marcas de whisky, con el pretexto de que son españolas y no escocesas, o a
darnos la vara porque no tenemos un equipo de música en casa como el que
tienen ellos. Aunque
existen muchísimos más casos en los que estos sujetos intentan imponer los
criterios que ellos adoptaron en su día como auténticos borregos. A
continuación, una muestra de ellos.
La importancia de estar bronceado
Parece que la moda de estar moreno ha
decaído levemente, pero hace unos años estos indeseables señalaban con el
dedo a todo aquel que tuviera la piel blanca (si es al revés, se le llama racismo): a
ver si vas a la playa, que estás muy blanco
suelen decir. Y yo me pregunto: ¿qué coño les importa el color de cada
uno?.

Los gustos
artísticos
Un auténtico hijo de su tiempo, dado
el caso, nunca reconocerá que le gusta, por ejemplo, la serie televisiva
El Equipo A; será un secreto inconfesable, puesto que cree que su
prestigio cultural está en juego. Y no hablemos de la música, ¿cuántas
canciones son del agrado de estos sujetos y las escuchan a escondidas
sólo porque pertenecen a intérpretes mal vistos por los cuatro
sabihondos de siempre?. ¿Por qué tanta tontería?.
La forma de vestir
En muchas ocasiones un hijo de su
tiempo (desde ahora HdST) viste de una forma incomprendida por sus padres,
pero admirada por su generación (aunque cuando se ven en una foto al
cabo de los años se asustan de la pinta que llevaban). Efectivamente,
algunos ejemplares practican la rebeldía en el vestuario, pero, eso sí, según unas normas
que impuso o recomendó no sé quién. Más de uno es capaz de ponerse la
faja de su abuela encima del pantalón (con un agujero para sacar el
paquete) siempre y cuando eso esté de moda; pero que nadie a estas
alturas ose ponerse una camiseta de Sidney 2000, que los HdST
se lo comen: ¿por qué no te
pones una de Amberes 20?, así, por lo menos, haces el ridículo
de pleno.
El peinado
Recuerdo que en los ochenta, cuando
alguien volvía de permiso de la mili, la gente se reía de él porque
tenía el pelo rapado. Curiosamente, muy pocos años después el pelo tan corto no
sólo no estaba mal visto, sino que se puso de moda. Algo parecido pasó con
las patillas largas, que en esa gloriosa década estaban mal vistas
(algunos decían que eran propias de quinquis) y sin embargo desde hace más
de un par de lustros muchos
pollos las lucen tapándoles media cara.

La forma de ver las
empresas y las instituciones
"Cría fama y échate a
dormir". Da igual que una entidad sea buena o mala. El refranero
castellano es sabio y los HdST lo saben, por eso no extraño ver cómo compran
las más burdas prendas de vestir a precios desorbitados sólo porque son
de la marca que usa el famoso de turno.
El poder de las palabras
Atención, mi consejo es que procures
siempre pronunciar palabras
que los HdST entiendan para que no seas tachado de ignorante. Da igual que
éstas aparezcan en el diccionario y que los ignorantes sean ellos (como
suele ser muy habitual).
Existen más casos para
ilustrar el tema, pero para terminar prefiero contar un par de
pequeñas anécdotas al respecto.
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Break dance versus
taekwondo
Recuerdo cuando un compañero de
pupitre y yo pensamos en apuntarnos a taekwondo. Eran los tiempos en los que el baile de
moda entre los jóvenes era el break dance (no recuerdo si coincidió
con la época de máximo esplendor; me refiero a cuando el programa
musical Tocata incluía un concurso de breakers). Le dimos vueltas a la idea
durante un par de meses, hasta que un día le dije: oye,
¿nos apuntamos ya a
taekwondo? y él me respondió
con cierto desprecio: eso es una
tontería, yo me voy a apuntar a aprender break dance.
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Las buenas maneras
para hablar por el teléfono móvil
Años más tarde un compañero, éste
de trabajo, criticaba un día a un hombre que tuvo un accidente con el
coche y se puso a llamar a la grúa cogiendo el móvil como si fuera un
walkie-talkie. Yo le dije que eso no tiene nada de malo, mientras hable
y escuche bien. A lo que él me contestó medio indignado: pero,
joder, ¿no ves que eso queda muy cateto?.
Esta reflexión ha sido
escrita en enero de 2003. Lo digo porque los tiempos cambian.
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