Pájaro

Lameculos de las Tías


Mis amigas me pertenecen

¿Quiénes son?
Son aquellos hombres jóvenes que pasan largas temporadas sin conseguir el favor de ninguna mujer y que impiden, por todos los medios, que otros tengan mejor suerte que ellos. Además de todo esto, están todo el día haciendo la pelota a amigas y conocidas, exhibiendo, así, una baja autoestima.

Los lameculos de las tías son así

Su lema
Si no es para mí no es para nadie.

Perfil humano
Son individuos de sexo masculino que no son lo suficientemente atractivos para que una chica se fije en ellos, ni lo suficientemente engreídos para que les perdonen su físico poco agraciado.

La competencia por la caza es dura

Hábitat natural
Su hábitat natural suele ser la taberna de moda o el lugar elegido como punto de encuentro del grupo de amigos, al cual ellos pertenecen.

Taberna burgalesa

El resto de sitios, donde se les puede encontrar, serán aquellos que elijan las mujeres del grupo o el macho dominante del mismo, al que, por cierto, también suelen guardar respeto.

¿Cómo piensan y cómo actúan?
- Les jode que los demás liguen y ellos no.
- Conocen a muchas mujeres. Por supuesto, a base de dar ellos el primer paso unas veinte veces (con cada una, claro)...para romper el hielo.
- Para ellos, todas sus amigas son guapas.
- Lo que más desean en la vida es tener novia, cosa que algunos acaban consiguiendo al cabo de los años.
- Procuran no presentar ninguna amiga a sus conocidos, a menos que se trate del líder del grupo.
- Intentan desanimar a los que consideran sus rivales. Para tal cometido emplean su frase favorita:
tú no le gustas a ésa. Por desgracia, para ellos, casi siempre hay alguien que les demuestra lo contrario.
- Les gusta advertir a sus amigas:
ten cuidado con éste, que es un tiburón.

Los demás son así

- A veces, intentan estar toda la noche hablando con la más guapa del grupo, para que nadie se le acerque.
- Cuando, por fin, tienen novia procuran no soltarla en ningún momento y evitan que otros hablen con ella.
- De forma paralela, repiten continuamente a algún conocido la frase:
tengo novia, Juan, tengo novia, no me lo creo.

¿Cómo vencerles ?
Aléjate de ellos y actúa sólo.

Aprende a ser otro Antonio Banderas

Anécdota: Lilinski, el buitre lameculos
Valerio Lilinski estaba muy enamorado de una amiga suya, una chica rubia. Me acuerdo que le pusieron el mote de El Guardaespaldas, pues quedaba con la chica en una discoteca, a la que los dos iban habitualmente los domingos por la tarde y, una vez dentro, no se despegaba de ella (a menos que la mujer quisiera ir al lavabo). Así estuvo unos cuatro infructuosos años.

Cuatro años... como el nieto del anuncio de caramelos

Recuerdo un día (la rubia ya había dejado de ir al antro) que David Eme, Lilinski y yo decidimos ir a aquella discoteca.

Nada más entrar, Lilinski se puso a hablar con tres amigas suyas, que habían llegado antes que nosotros. Cuando acabó su animada conversación, le preguntamos que si nos las podía presentar, pero dijo, de forma afeminada:
- Es que me da vegüenza.

En esos momentos, David Eme, ligón de discoteca profesional, me dijo:
- ¿Qué coño?, presentémonos nosotros, ¿acaso son suyas?.

Había mucha gente allí y ya no veíamos a las panteras. Así que nos pusimos a buscarlas por la discotheque (sin Lilinski, por supuesto). Lamentablemente, cuando las encontramos, cada una estaba conversando con un maromo distinto (el buitreo a la italiana imperaba en aquel sitio).
- Es igual, aquí hay muchas otras...Nos dijimos.

Puma, pantera...¿qué más da?

Lo mejor de la historia vino cuando acabó la jornada discotequera. David Eme se fue a su casa con su coche y yo me fui con Lilinski, quien me dijo, de forma afeminada (perdonad que me repita):

- Me he dado cuenta de que David Eme ha ido a buscar a mis amigas. Pues debe saber que no va conseguir nada de ellas, porque no quieren nada con ningún chico. Además, una de ellas es enfermera.

Su jefe no le dejaba salir con hombres

Yo pensé: ¿Enfermera?, este tío, además de buitre, es tonto. Pero me contuve y le dije:

- No sé qué tiene qué ver que sea enfermera. Tal vez sea cierto que no quieren nada con nadie, pero habría que oírlo de boca de ellas, ¿no te parece?.

En realidad tengo anécdotas mucho peores basadas en el buitreo de Valerio Lilinski y, por eso y por otras cosas más, dejé de hablarle.

Nota: los nombres de los protagonistas han sido cambiados.



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