
|
Menudos elementos, hay gente que afirma que los mentirosos patológicos sólo dicen la verdad cuando se equivocan. Cierto es que todo el mundo miente, con más o menos frecuencia, por algún motivo o por otro, pero es que estos seres urbanos, a los que me refiero, mienten a todas horas y por afán de protagonismo.
Por lo visto, estos fantasmas no se dan cuenta de que todos sus conocidos saben de la manera que son. ¿O sí que son conscientes de ello?. Quizás tengan una cara como un piano de grande y quieran llamar la atención a toda costa.
A los susodichos pájaros les gusta intervenir en las conversaciones de cierto nivel, a pesar de no tener ni puta idea del tema que se esté tratando. Un buen método, para entrar en una de esas charlas, es pronunciar la famosa frase: yo tengo un amigo que se dedica a eso. Muchos de estos fantasmones aseguran tener amigos famosos, ya se sabe: deportistas de élite, científicos de renombre, cantantes,...

Si alguna vez vas de viaje con un mentiroso patológico, escúchale cuando habla a voces por el móvil, se pone a contar lo mismo que tú has contado hace un rato, también por teléfono, pero de manera exagerada: están construyendo por todas partes, circulando por la autopista, cada cien metros, ves una obra. Cuando la realidad es que las obras son numerosas, pero no tanto.
Una técnica muy empleada por estos embusteros es contar anécdotas ajenas como propias. Tal vez la historia original sea cierta, pero está protagonizada por otra persona. Este método es muy utilizado, especialmente, cuando hablan de conquistas amorosas inexistentes.

Siempre que mienten es para echarse flores a ellos mismos, pero, muchas veces, fantasean acerca de otras personas, a las que tratan como a verdaderos dioses. No es extraño escuchar cómo ponen por las nubes a algunos de sus ídolos urbanos, empleando para tal fin sus mejores mentiras (es bueno que haya alguien que piense en los demás).
Algo muy llamativo es que cuando cuentan la misma historia al cabo del tiempo, ésta ha sufrido modificaciones. Con tanto embuste ya no se acuerdan de lo que han dicho, ni a quién se lo han dicho. Ya se sabe, dicen que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.
Página principal
| |