|
Lee, si tienes tiempo y
ganas, esta reflexión sobre tres tipos de parejas modernas.
La separada y el
pagazapatos
Algunas madres solteras o separadas
dedican una buena parte de su preciado tiempo a encontrar novio, el cual, por
supuesto, tiene que estar dispuesto, en cosa de unos meses, a ser el padre
de su hijo (quien algo quiere algo le cuesta). El pollo en cuestión correrá
con buena parte de los gastos de manutención del ajeno churumbel: zapatos, comida, ropa, colegio,
etc. Pero no todo es color de rosa para estas abnegadas féminas, la búsqueda de ese príncipe azul no
siempre es fácil: en más de un caso, se ven obligadas a hacer
ejercicio para poder lucir un fin de semana tras otro minifalda en las discotecas de la
zona, puesto que de lo contrario la búsqueda sería mucho más larga.
Relaciones a distancia
No es raro ver en
turísticas zonas costeras como Benidorm a solteras en edad de merecer buscando, como quien no
quiere la cosa, príncipes
azules extranjeros sin hacer ningún caso a sus compatriotas españoles,
de los cuales ya echarán mano en invierno, que es cuando suele haber pocos nórdicos o
italianos a tiro. Pues bien, no siempre el asunto queda en una relación
esporádica, en más de una ocasión surge un romance peliculero entre la
moza y el guiri, los cuales mantienen viva la llama del amor mediante
cartitas, costosas llamadas telefónicas, correo electrónico y otros servicios
que nos brinda Internet.

Estas modernas
julietas vuelven de las vacaciones veraniegas con cara de felicidad, pregonando
a los cuatro vientos que tienen novio, que se llama Klaus y que es
alemán. Pero al cabo de poco tiempo esa euforia inicial se torna
depresión y todos los viernes por la noche su grupo de amigos suele comprobar
como la niña se pone a llorar repentinamente, especialmente cuando ve que sus
amigas están agarradas al novio y ella no. Es, en esos tiernos momentos, cuando
algún caballero desinteresado intenta consolarla, utilizando sus más humanos
consejos. Así hasta que llega un momento en que la pantera empieza a dudar
entre su novio ausente o su
consejero presente. Lo cierto es que las relaciones a distancia, incluso las que
acaban en matrimonio, han hecho cornudo a más de uno y a más de una.
Me fui de vacaciones
soltero y he vuelto con novia formal
Dicen que nadie es
profeta en su tierra. Tal vez sea ése el motivo por el que algún que otro
pájaro recurre a una novia de importación para poder casarse. Efectivamente, hay quien
va de vacaciones a determinados países y vuelve con una lugareña, con la que
se casa en cuestión de días. Las malas lenguas dicen que muchas de esas
mujeres contraen matrimonio con ellos para conseguir la nacionalidad española,
pero los que creemos en el amor (como se deduce de mis palabras y de mi página
en general) afirmamos que eso no es cierto, que es perfectamente posible que
una tía buena, de buenas a primeras, se enamore y se case en cuestión de
un mes con un tío que, a sus treinta y tantos años, sólo ha conocido el sexo
de pago.
Página principal
| |