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Pelotas y enteraos hay en todas partes, pero voy a centrarme sólo en aquellos personajes que te puedes encontrar en tu lugar de trabajo, ésos a los que parece que haya que estarles agradecidos por levantar el país.
A los pelotas y a los enteraos es bueno estudiarlos de manera conjunta, debido a que, normalmente, una virtud conlleva la otra. Supongo que más de uno estará de acuerdo con lo que digo, y es muy probable que los haya padecido en sus carnes.
Los pelotas son esos seres molestos, casi irritantes, que se dedican a colmar de atenciones a sus superiores en el trabajo: les ríen todos sus chistes, hacen horas extras gratis (siempre que los jefes estén presentes para verlo, claro), les dan cumplida información acerca de otros compañeros, incluso salen a divertirse con ellos en horas de ocio. Hay quien dice que alguno va más allá, pero ése es otro tema...

Los enteraos poseen un grado de incordio elevadísimo, me explico, son personas que lo creen saber todo (cuando digo "todo" me refiero a lo que saben y a lo que no saben). Nunca van a admitir que desconocen algo y, en ocasiones, prefieren decir barbaridades antes que cerrar la boca.
A los enteraos les gusta participar en todas las conversaciones, tanto en las relativas al trabajo, como en las de índole general, aunque en éstas últimas han perdido cierto prestigio, debido a que, hoy en día, todo se puede buscar en Internet y, al día siguiente, se les puede traer un listado de direcciones donde hablan de aquella cosa que, según ellos, no existe.

La verdad es que, de manera general, la mayoría de jefes, en especial los que son el equivalente a un sargento chusquero en la mili, valoran de manera muy positiva a pelotas y enteraos. Hay más de un gerente de empresa, sin conocimientos técnicos y bastante desorganizado, a quien es fácil impresionar con lo que sale por la boca de estos hijos de la fauna urbana.
Lo que parece que no saben los jefecillos es que, pelotas y enteraos, son muy amigos de ocultar los conocimientos que poseen sobre el trabajo que desempeñan (no vaya a ser que les quiten el puesto). Sí, en realidad, la empresa les importa una mierda, simplemente, hacen ver que trabajan, prefieren decir a los nuevos que hagan lo que ellos no tienen ganas de hacer, aunque no con estas palabras (no hay que olvidarse que a estos elementos les gusta mandar).

He conocido el caso de algún pelota patológico que ha acabado marchándose a trabajar a la competencia más desleal. Eso sí, tuvo el detalle de avisar con quince días de antelación.
Hay veces que se ponen chulos con algunos jefes, tal vez porque éstos sean un poco novatos o tengan un carácter muy afable, pero se acojonan de mala manera con otros, precisamente aquellos a los que hacen más la pelota.
Moraleja: es bueno ser un grandísimo pelota lameculos y un enterao de playa. Lo de la dignidad sólo sirve para que esta gente, que predica con ella, tenga el camino libre en la vida.
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