Multitud

Regalos Colectivos


Este regalo no es colectivo

Cuando hablo de "regalos colectivos" me estoy refiriendo a aquellos que han sido comprados con el dinero de todo un grupo de personas y elegidos, generalmente, por dos o tres listillos.

En los tiempos en que estaba apuntado a un gimnasio, cuando llegaban las Navidades, siempre alguien, la misma persona, pedía colaboración para que, entre todos, hiciéramos un regalo al monitor. Aunque, en aquel entonces, no sólo se hacían regalos navideños, también había que tener en cuenta los de despedida. Era llamativo cómo, el hecho de contribuir, se convertía en algo casi obligatorio: ya sabéis que aquí no obligamos a nadie...

Hay gante que cree que en Navidad es obligatorio regalar

Pero, el peor ejemplo de regalo colectivo, según mi opinión, es aquél que se efectúa en el lugar de trabajo. Hablo de los casos en los que el beneficiario es el típico pelota de pacotilla. En efecto, estos desgraciados se reproducen como todo el mundo y, cuando ese lamentable hecho tiene lugar, surge la voz de otro capullo como ellos, que propone hacer una colecta para que puedan recibir un dinero extra y, así, poder dar un empujoncito a la crianza de un niño, que dentro de unos años serán tan cabrón como sus padres.

El hijo de un pelota

Los beneficiarios, durante los días posteriores al nacimiento del retoño y la recepción del dinerillo, están de muy buen humor y llegan a ser buenos compañeros, pero, al cabo de un tiempo, cuando se les ha olvidado, vuelven a ser como han sido siempre y nos demuestran que hubiera sido mejor no haberles regalado nada, ya que nadie les ha mandado reproducirse.

Tampoco hay que olvidarse de esas veces en las que se le regala algo a alguien por su cumpleaños y ese alguien, al cabo de unos meses, deja de saludar, sin ningún motivo, a alguno de los que han tenido el detalle.



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