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Las
personas con algún grave problema, especialmente si tienen
alguna adicción, recurren a las llamadas "terapias de
grupo". Las cuales consisten en la reunión de varios
individuos para que puedan compartir sus experiencias
relacionadas con el mal y, de esta manera, mejorar.

Dicen que
el primer paso para curarse de una adicción es reconocerla: Me llamo Johnny y soy alcohólico, frase muy repetida en las películas,
aunque no siempre con el mismo nombre.
Veamos algunos ejemplos de colectivos que suelen recurrir a las terapias de grupo.
Alcohólicos
Una cervecilla a la hora de comer, un carajillo después, algún
cubata que otro... El alcohol con moderación no es malo, incluso
puede ser bueno, sin embargo, su exceso es muy negativo.

Pero no hay que dramatizar, el alcoholismo no tiene por qué
impedir que triunfes en la vida, fíjate en Boris Yeltsin, un
borracho al frente de una potencia militar.
A modo de relleno, recordemos la frase estrella de la película Leaving Las Vegas: No recuerdo si me dejó mi mujer porque empecé a beber, o empecé a beber porque me dejó mi mujer. ¿O era al revés?, ya no me acuerdo.
Drogadictos
Yonkis, cocainómanos, pastilleros... Algunos modernos predicadores suelen contar, en sus sermones, que ellos estuvieron enganchados a las drogas y que no fueron los compañeros del grupo de terapia, con su incondicional apoyo, los que les curaron, sino la fe en el Señor.

Ludópatas
Las máquinas tragaperras, las cartas, el bingo, las apuestas...
son cosas que enganchan mucho. Supongo que una vez están
rehabilitados tendrán terminantemente prohibido ir de vacaciones
a Las Vegas.

Adictos al
sexo
La verdad es que no sé de qué hablan en las terapias de grupo
de esta gente, ya se sabe: si alguien cuenta sus experiencias
todos podrían recaer.

Nuevos
grupos de terapia
Un amigo mío llamado Pablo, hoy ya casado, ha sido uno de los
mayores ligones de discoteca de la Historia. Siempre de flor en
flor y siempre dejando huella. Prueba de ello era el hecho de que
sus rolletes se odiaban por culpa de él. Hasta que un buen día,
dos de sus mujeres dejaron de llevarse mal y se hicieron amigas,
con lo cual, sin quererlo, formaron la Asociación de Mujeres Víctimas
de Pablito.

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