Vuelta a Conductas sociales 

 Tolerancia II

 

 




 

 

:: Febrero de 2009

A pesar de que "tolerancia cero" es una forma políticamente correcta de decir "intolerancia", el "II" del título no se refiere a ningún nivel de tolerancia, únicamente indica al lector que es la segunda parte de un antiguo artículo de este sitio titulado Tolerancia. Así de original soy.

La conclusión que se desprendía de aquel histórico Tolerancia era que todo el mundo hace la siguiente clasificación de esta bonita virtud del ser humano: tolerancia cuando me afecta y tolerancia cuando no me afecta. Es mucho más fácil ser tolerante con un multitudinario botellón celebrado dentro de la ciudad en que vivimos, pero en el barrio de más alejado al nuestro, que con uno que tenga lugar justo delante de casa.

Así soy cuando el problema afecta a otros

En los últimos años han proliferado en los medios de comunicación sujetos que se las dan de modernos lanzando mensajes a la plebe de tolerancia y de solidaridad. Vienen a decir a los demás que hay que aguantar a casi cualquier elemento indeseable y chorizo sólo por razones de integración social. En cambio una parte de ellos vive en exclusivas urbanizaciones acotadas y con seguridad privada y, por descontado, provistas de perros y  palos, con los que reciben a los mismos que otros tienen que soportar. 

Pues es eso, hay muchas personas que se muestran condescendientes con los causantes de los males de otros, pero cuando sienten amenazado lo suyo, especialmente el dinero, se ponen a defenderlo como auténticos nazis. Es tan fácil hacerse el bueno cuando el problema lo tiene lo otro...

Y así soy cuando el problema me afecta directamente

En el extremo opuesto a estos amigos del buen rollo están los que simpatizan con los mangantes encorbatados, tal vez esperando unas migajas que nunca llegarán. Son esos que excusan a los políticos más corruptos y a los banqueros más ladrones y sinvergüenzas con la famosísima frase: ¿tú qué harías? 

Sea como sea, tolerar es da muchas satisfacciones y presumir de ser tolente más todavía; si no, que se lo pregunten a gran parte de los políticos.


 
 

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